Cuestión de Liderazgo

En un artículo que escribí en junio del 2011 dedicado al liderazgo hablaba textualmente de “actitudes innatas” y de “la firme creencia en las personas como valor pilar de una empresa: paradigma, clave y secreto a voces”.
Hoy mismo, releyendo ese antiguo post con algo mas de experiencia en la llamada “Gestión de equipos” y habiendo vivido algunas situaciones complicadas fruto de las actual coyuntura económica me viene a la cabeza esa frase que recientemente he podido escuchar de nuevo: Gestor o Líder??
Ambos ingredientes son sin duda necesarios. Si hablamos de dirigir empresas, por lo tanto equipos de personas, debemos sumar ambos componentes. Personalmente no concibo, en una empresa de servicios como los clubes deportivos; un buen gestor sin un buen liderazgo del mismo modo que un buen líder sin una buena base de conocimientos en gestión económica y organizativa.
Sin embargo, si entendemos que nuestro sector se basa en las relaciones entre personas, y en su calidad relacional hallamos nuestro valor intangible y diferencial, el liderazgo adquiere una importancia innegable. Todo ello sin olvidar que además somos empresas y como tal debemos buscar la rentabilidad y en éste sentido, la gestión resulta, como en el resto de ámbitos empresariales, el ingrediente base.
Lo bonito y atrayente de nuestro sector es precisamente ese, el hecho de que más allá de buscar “el número”, las relaciones personales adquieren un enorme peso, un papel crucial, y la sola excelencia en la gestión de organizaciones no garantiza el éxito. Hablamos de personas. Palabras mayores. Debemos ser muy conscientes de ello. En toda su dimensión. Ahí es donde verdaderamente entra el líder y donde su rol y desarrollo puede marcar la diferencia.
Si a eso le sumamos la actual inestabilidad de los mercados y la velocidad en los constantes cambios, el liderazgo de equipos debe estar tan afinado como un instrumento de alta precisión.
Definir el término líder puede resultar tan ambiguo como extenso.
Muchos autores mediante sus publicaciones han profundizado y destacan como referentes en éste tema. Algunos de ellos son Santiago Alvarez de Mon con su libro “Desde la adversidad”, “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Covey, “Las 21 leyes irrefutables del liderazgo” de Maxwell, “La quinta disciplina” de Senge o cualquiera de los libros de Goleman sobre la inteligencia emocional.
Con todo ello, quizás podríamos concluir en éste articulo que todo buen líder tiene unas características comunes:
Coherencia, credibilidad, accesibilidad, confianza, exigencia, altruismo, entusiasmo, humildad, empatía, autenticidad, generosidad, pertenencia, transparencia, equidad, seguridad, asertividad, soledad y como denominador común grandes dosis de entusiasmo, mucho corazón en todo lo que hace, y ante todo pasión por las personas y por el trato con ellas como base de todas esas características que finalmente interrelacionan entre sí.
Coherencia: El líder es coherente con el proyecto, la misión, visión y valores de la empresa en todas sus acciones y decisiones. Genera compromiso con el modelo de su propio compromiso y pertenencia y mantiene la exigencia en la medida de las aptitudes y habilidades de cada miembro del equipo
Credibilidad: Cumple sus promesas y su palabra es firme. En todas las situaciones. Es puntual si convoca una reunión y se esfuerza por respetar con rigurosidad lo pactado previamente.
Accesibilidad: Ante todo es un ser cercano. Y como tal atiende los correos y las llamadas en un plazo breve y construye los pilares de una comunicación fluida y una relación laboral eficiente.
Confianza: Es un generador nato de confianza. Muestra su confianza en el
equipo delegando funciones y dando la oportunidad de aprendizaje continuo de los demás, supervisando y corrigiendo continuamente aun a sabiendas de ralentizar procesos: forma, delega, supervisa y vuelve a formar si es necesario. Infunde constante confianza entre el personal y a la vez lo conciencia debidamente de la importancia de su papel en los resultados.  Apuesta por la libertad de actuación y crea el entorno necesario para que surjan las iniciativas personales.
Exigencia: Debe exigir resultados, actitudes positivas, respeto y defensa de valores además del desempeño eficiente de funciones y tareas mostrando a los demás una autoexigencia mayor.
Altruismo: Tiende a anteponer a las personas que conforman su equipo por delante de sí mismo, dejando que sean los demás los que se lleven los méritos, que él a su vez evita de forma responsable.
Humildad: Es lo suficiente humilde para compartir en un segundo plano los éxitos y responsabilizarse personalmente de los fracasos.  Intenta rodearse de un equipo directivo mejor que él en todos los aspectos posibles y así lo manifiesta abiertamente.
Empatía: El líder entiende que las personas no son compartimentos estancos capaces de cambiar el traje personal por el laboral con solo cruzar la puerta de la empresa. Las concibe como un todo y en su propio marco vital, consciente de sus circunstancias y situaciones personales e interesándose activa y sinceramente por ellos desde un punto de vista integral e integrador en la organización.
Autenticidad: Su nivel de confianza le permite expresarse dentro del marco de su propia personalidad sin ningún temor. Es auténtico en su expresión oral y en su comunicación gestual y en ningún caso adopta un rol estudiado o preconcebido. Reconoce sus debilidades humildemente y sabe disculparse cuando la ocasión lo requiere.
Generosidad: La generosidad proviene del corazón. Nunca piensa en su propio beneficio sino en el beneficio de los demás. Se muestra agradecido con el esfuerzo y los resultados de su equipo y lo manifiesta de forma pública, notoria y natural. Tiene muy desarrollado el concepto de dar antes que recibir, aprovecha cualquier situación para formar y mejorar las capacidades de las personas, escucha activamente, comparte todo su conocimiento y es feliz con ese simple gesto. Disfruta añadiendo valor a los demás. Fomenta y dota de recursos orientados a  la formación interna y el crecimiento profesional.
Pertenencia: El líder conforma el sentido de pertenencia desde su propia identificación en la empresa. Muestra siempre un orgullo de marca y fomenta continuamente la cultura de empresa. Busca pertenecer al grupo y ayuda a la identificación del equipo de manera que todos sientan y compartan el proyecto común orgullosos de compartir la misma bandera.
Transparencia: Se comunica de manera clara y da las consignas adecuadas en cada momento. Cree en la importancia de compartir información clave de la empresa con todos de forma responsable. Traslada a los componentes de su equipo una visión compartida de futuro de la institución mediante unos planteamientos de retos de mejora  y objetivos realistas y alcanzables.
Equidad: Evita a toda costa los agravios comparativos y rectifica contundentemente los supuestos “derechos adquiridos” de los miembros mas antiguos de la organización. Tiene y ejerce un elevado sentido de la justicia.
Seguridad: Se muestra convencido y seguro en cada decisión basada en la experiencia que aporta y en su propio conocimiento. Trata de evitar por todos los medios situaciones de inestabilidad o falta de rumbo claro.
Asertividad: Se muestra implacable con todo lo que suponga una amenaza al equipo, la falta de respeto y la autocracia laboral, apartando las “manzanas podridas” del cesto mediante decisiones rápidas con una contundencia inamovible.  Sabe que el que no suma resta y no está dispuesto a restar valor de su máximo valor, el equipo. Dice “no” cuando debe decirlo con la misma seguridad que permite ciertas concesiones valoradas en cada caso de forma siempre empática.
Soledad: Quien no ha escuchado el término “la soledad del líder”? El líder no solo está solo en sus decisiones sino que se siente cómodo y realizado en ese rol que asume desde el primer momento que emprende, se compromete y dirige un proyecto y a un grupo de personas.  El liderazgo se vincula a la soledad conceptualmente. Uno debe ser consciente de ello en todo momento y vivirlo como un reto mas que como una carga demasiado pesada para llevarla individualmente.
Entusiasmo: Ante todo, es un entusiasta, que no un iluso, capaz de generar movimiento en la parálisis mas absoluta, de transmitir pasión en los entornos mas desmotivados desde el ejemplo constante de su propia pasión. Vive como siente, es un entusiasta nato.  Tiende al optimismo medido y a saber ver el vaso medio lleno.
No me cabe duda de que el liderazgo condiciona todo el clima laboral, aquello que, sin saber como, se respira en un club de Fitness o centro deportivo. En cada gesto, en cada sonrisa, en cada acción, bailando en la fina línea entre el éxito y el fracaso.
Y en todo ello  pone todo su corazón, nada mas auténtico, mas genuino y mas rentable que eso. Y nada mas bonito ni mas divertido! Disfrutar y hacer que los demás disfruten de su trabajo, algo que ocupa una parte importante de nuestra vida y también de nuestro desarrollo personal.
Me atrevería a decir que el gestor se forma, y el líder nace. Y es honesto saberse o no como tal y responsabilidad de cada uno de nosotros ejercerlo consecuentemente de ese modo.  El resultado final del liderazgo se mide en lo que ocurre cuando no estás.
Citando a Charles Dickens “ La verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes”

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