¿Necesitamos Plataformas Intermediarias?

¿Necesitamos plataformas intermediarias?

La llamada revolución digital no solo ha traído consigo el libre acceso a la información sino también una nueva forma de comunicarnos y de relacionarnos, en definitiva un profundo cambio en muchos de nuestros hábitos de conducta personales. Como consumidores paseamos por escaparates virtuales, comparamos precios y servicios, leemos recomendaciones y tomamos la decisión de compra en un click. Nunca fue tan fácil, ni tan cómodo.

Los comercios tradicionales se suman al e-commerce con excelentes resultados y lógicamente surgen plataformas que reclaman su parte del pastel, como meros intermediarios, canalizadores de la enorme oferta visible en la red.

En este sentido no debería sorprendernos que los gimnasios también sean objetivo de las plataformas intermediarias teniendo en cuenta volúmenes de negocio y los precios que manejamos. Nuestro cliente no es distinto al resto: nunca fue demasiado fiel y está encantado con la diversidad de actividades (y experiencias) a las que tiene acceso en diferentes clubs. Y por un precio igual e incluso menor ¿Alguien da más?

Hay un cambio de paradigma entre los consumidores, no nos engañemos, pero eso sí; que tampoco nos engañen. Revisando alguna de estas plataformas veo que destacan tres  grandes fortalezas: Prometen visibilidad, crecimiento en ingresos y un mayor número de clientes. Incluso hablan de fidelización.

Permitidme que me sume a muchas de las reflexiones lanzadas públicamente por directivos del fitness que con gran criterio han cuestionado esas falsas promesas:

Lo que las plataformas obvian es que el cliente es la persona que accede a un producto o servicio a partir de un pago. Así el cliente no es del gimnasio sino de la plataforma.

En cuanto a la aportación de más ingresos creo que debemos matizar el lenguaje: No aportan “más” ingresos sino “nuevos” ingresos, amenazando, eso sí; al computo total de ingresos por la devaluación de nuestra cuota media junto con nuestra imagen de empresa. La diferencias de precios suponen un agravio comparativo que provoca un claro descontento y en consecuencia pérdida de clientes por trasvase.

Que hablen de fidelización cruza la raya de lo “prudente” en términos de publicidad.

Si algo atenta contra la fidelización del cliente del Gym es la entrada de estas plataformas. Y desde luego no somos partners sino meros prestadores de servicio cediendo nuestros clubes, nuestras instalaciones, nuestra agua caliente y por último nuestras cuotas.

Intuyo que el negocio de las plataformas ha alcanzado unas cifras que ya no necesita al usuario de pie de calle focalizándose en el empleado corporativo, como el que se lava las manos. Y en este nuevo escenario siguen con el mismo traje, esta vez prometiendo que derivaran al Gimnasio a ese nuevo cliente tan deseado por todos, el “no cliente”: Ese cliente potencial que nunca había realizado actividad física esta vez sí se convertirá a la actividad física motivados por un precio más económico -al financiar parte de la cuota su empresa- abandonando el sedentarismo para siempre. Amen (…)

Ojalá fuera tan fácil cambiar los hábitos de las personas. Los que nos dedicamos a esto sabemos que nada tiene que ver con el precio ni con la empresa en la que trabajamos, a no ser que les resulte impuesto por el jefe de turno (o jefa) o bien les paguen por ello, claro.

La necesidad nos debe hacer más creativos, no más vulnerables. Y desde luego nunca ingenuos.

Dentro del marco corporativo, y como empresaria de una pequeña y reciente start-up en la que nos dedicamos al fitness corporativo “de verdad” quiero compartir mi total escepticismo con el mensaje que abanderan en cuanto a que trabajan para que “los empleados lleven un estilo de vida más saludable y practiquen ejercicio físico”.

Los Gimnasios, los centros de fitness y clubes deportivos trabajamos con el foco en la actividad física como eje central de nuestro servicio y producto, convencidos, fanáticos y entusiastas de su práctica y de los beneficios que conlleva. Y de ello pretendemos hacer un negocio rentable y loable, en el que quizás debamos creer más.

Como “negocio” en términos de rentabilidad me parece fantástico cobrar una cuota mensual al cliente y pagar por uso. Otro ejemplo de empresas “parásito” entendiendo como tal las que no tienen actividad, producto o servicio propio y se benefician de los ajenos.

Para cerrar este artículo de opinión, añadir que según un informe de Europe Active y Deloitte se argumenta que dichas plataformas “ejercen un impacto positivo en el sector contribuyendo a difundir la necesidad de adoptar un estilo de vida más saludable en la sociedad”.

Digno del mejor político…

Si hay que plantear modelos de pago por uso, seamos nosotros, si hay que vender on line seamos nosotros, si hay que desarrollar plataformas propias pensemos cómo y si hay que publicar precios en nuestras paginas web, hagámoslo!

¡Sigamos siendo dueños de nuestros negocios!

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